¿A qué nos referimos cuando hablamos de bienestar? Este concepto describe una serie de condiciones físicas y mentales que otorgan satisfacción y tranquilidad. Por lo tanto, podemos afirmar que la salud es un aspecto central del bienestar de las personas y que nos permite desenvolvernos con normalidad en todos los ámbitos de nuestra vida.
En lo que respecta al mundo laboral, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sostiene que la salud de los trabajadores y trabajadoras es un requisito previo esencial a la hora de garantizar los ingresos familiares, la productividad y el desarrollo económico. Por esta razón, promueve el desarrollo de iniciativas, instrumentos y métodos saludables en los entornos laborales para cuidar de la salud de los trabajadores y trabajadoras de manera integral.
En Argentina, el Congreso Nacional sancionó en 1947 los Derechos del Trabajador, que luego fueron incorporados a la Constitución Nacional: derecho al trabajo, a una justa distribución, a la capacitación, a condiciones dignas de trabajo y de vida, a la salud, al bienestar y a la seguridad social, entre otros.
En línea con lo proclamado por la OIT y buscando garantizar los derechos laborales, nuestro sindicato lleva adelante distintas propuestas vinculadas a la salud de los trabajadores/as de edificios. Una de ellas es el Club Calidad de Vida, un programa integral de atención y seguimiento para personas con sobrepeso u obesidad, diabetes, hipertensión arterial o colesterol alto. Allí contamos con áreas vinculadas a la actividad física, nutrición, salud mental, expresión, cocina y desarrollo personal. La manera de ingresar es mediante el/la médico/a de familia, quien determina la necesidad de realizar determinado curso y/o actividad al interior del Club.
La noción de bienestar que mencionamos al principio nos lleva a considerar la salud en un sentido amplio. Es por eso que en SUTERH también desarrollamos el Espacio Preventivo Laboral, un servicio de orientación y asesoramiento para nuestros afiliados y afiliadas con consumos problemáticos de drogas y/u otras sustancias. Está formado por un equipo profesional del servicio de salud mental, una psicóloga supervisora y un equipo de promotores preventores de adicciones capacitados/as por la obra social del sindicato. Se trata de un espacio seguro en donde se garantiza confidencialidad, privacidad y no discriminación.
En SUTERH estamos seriamente convencidos de que parte de nuestra labor es cuidar la salud de los trabajadores y trabajadoras de edificios, tanto en el ámbito laboral como en los demás aspectos de su vida. Así, buscamos aportar al desarrollo integral de ellos/as y sus familias. Por eso, disponemos gran parte de nuestras energías en pos de este importante objetivo.
Las vacaciones, un derecho laboral fundamental
Los beneficios del descanso laboral son indiscutibles: según la Organización Internacional del Trabajo, menos horas de trabajo y más tiempo de esparcimiento redundan no sólo en más productividad y mejores resultados laborales, sino también en mayor salud, bienestar, más tiempo con la familia, y en definitiva, una calidad de vida superior.
En nuestro país, quien impulsó el derecho a las vacaciones pagas fue Juan Domingo Perón en 1945, al frente de la Secretaría de Trabajo y Previsión. El Decreto 1740 generalizaba el derecho a gozar de vacaciones pagas a los trabajadores y trabajadoras en relación de dependencia de todos los sectores. Posteriormente, esto se incorporó a nuestra Constitución Nacional en su artículo 14 bis.
Esta época del año nos lleva a pensar en la importancia de tener un período no laborable, de descanso, en el cual pasemos tiempo con nuestra familia e idealmente podamos disfrutar del aire libre y las temperaturas estivales. Por esta razón, desde SUTERH trabajamos año tras año para brindarles a nuestros afiliados/as las mejores opciones para disfrutar del verano.
Contamos con la Quinta de La Reja, en donde los trabajadores/as de edificios pueden pasar el día en las piletas de natación, compartir un asado e incluso quedarse a pasar algunos días en sus dormitorios. En este campo recreativo y deportivo, de 70 hectáreas, contamos con 4 quinchos, parrillas individuales, un microestadio, 25 dormitorios, 120 parcelas para acampar, confitería, proveeduría, canchas de fútbol, básquet, vóley, paddle, tenis, 3 piletas de natación y cancha de bochas. Para los traslados en colectivo organizados por el sindicato, cada afiliado/a debe comunicarse con su delegado. También, los hijos e hijas de los afiliados/as, de entre 6 y 13 años, pueden asistir a la colonia de vacaciones que funciona durante enero y febrero.
Además, tenemos un amplio programa de turismo y hermosos hoteles en zonas turísticas de nuestro país: Los Cocos, La Falda, Puerto Iguazú, la Ciudad de Buenos Aires, Mar del Plata, Villa Gesell y Valeria del Mar. Este último, recientemente remodelado y pintado, es la vieja hostería Din Don, donde solía ir Jorge Luis Borges en sus vacaciones. Cuenta con piscina cubierta, spa, grandes espacios al aire libre, WiFi y un bar.
Como sindicato firmemente comprometido en la defensa de los derechos de los trabajadores/as, nos esforzamos constantemente para que todos y todas puedan gozar de ellos de manera plena. Ofrecer opciones al alcance de la mano para disfrutar de las vacaciones es una de las formas que tenemos de hacerlo.
Fútbol femenino: una deuda pendiente
El mundo del fútbol es un reflejo de los procesos sociales: si bien se ha logrado un avance notable, aún quedan cuentas pendientes por saldar en materia de igualdad de género. Si bien la industria futbolística genera más de 500.000 millones de dólares cada año, estos ingresos se distribuyen de manera desigual: el 49% de las jugadoras profesionales no reciben un salario, mientras los jugadores masculinos registran ingresos millonarios. Además, casi el 90% de ellas abandona su carrera antes de los 25 años a causa de los muy bajos ingresos, cuando los jugadores masculinos continúan jugando pasados los 35 años de edad.
De la mano de esto, es usual que las selecciones femeninas de fútbol no tengan un presupuesto acorde, sino que reciban aquello que los seleccionados masculinos no utilizan. Así, se quedan sin materiales, apoyo, y sobre todo, sin la representación correspondiente en el mundo del deporte.
No es casualidad que los países que tuvieron mayor presencia en la Copa Mundial de Fútbol Femenino son aquellos que tienen mayores niveles de equidad de acuerdo al ranking 2018 del Foro Económico Mundial. El deporte, y especialmente el fútbol con su gran valor cultural, es una pequeña muestra de cómo nos pensamos como sociedad y qué lugar le otorgamos en ella a varones y mujeres.
En este marco, se vuelve imprescindible el fomento, por parte del Estado, del deporte femenino en sus distintas ramas y del involucramiento de las mujeres en puestos de toma de decisión al respecto. Siguiendo esta línea, es importante remarcar la relevancia que tiene el nombramiento de Macarena Sánchez al frente del Instituto Nacional de Juventud al interior del Ministerio de Desarrollo Social. Con una prometedora carrera futbolística, Macarena fue una de las principales impulsoras de la profesionalización de la rama femenina, que finalmente avanzó notablemente en marzo de este año.
Sin lugar a dudas, que mujeres involucradas con la juventud tengan la oportunidad de incidir en la realidad de sus pares aporta una visión más igualitaria de la participación deportiva. Así, seguiremos avanzando en la construcción de un país con verdadera igualdad de oportunidades para todos y todas.
América Latina: cómo formarnos y no perder el intento
No es una novedad que la tecnología evoluciona a pasos agigantados y avanza a la misma velocidad en relación al mundo del trabajo. Ante esto, América Latina presenta una gran desventaja: ha pasado por transformaciones desarticuladas y asimétricas que la hicieron una región débil y heterogénea ante las nuevas demandas del mundo laboral actual. Esta desarticulación, sumada al avance de políticas de desprotección de los trabajadores y trabajadoras, desembocaron en serias condiciones de precarización laboral, caracterizada por altos niveles de informalidad, falta de acceso a seguridad social, inestabilidad en los puestos de trabajo y salarios muy bajos.
Otro gran problema que es cada vez más visible es la notoria desconexión entre los conocimientos que adquieren las personas en los trayectos educativos y aquellos que se les exige a la hora de trabajar.
Resolver este último desafío y vincular las competencias con la productividad y el desarrollo, nos permitiría convertirnos en una región con ventajas en el mundo laboral. La puerta hacia esa vinculación es la educación. Específicamente, los sistemas de formación profesional, que presentan grandes ventajas. En primer lugar, la pertinencia respecto de las demandas del aparato productivo. Además, la vinculación con las necesidades y preferencias de las personas. Por último, la relación que puede establecerse con una estrategia de desarrollo nacional.
En este contexto, desde SUTERH, como defensores de los derechos de los trabajadores y trabajadoras, decidimos involucrarnos activamente en su formación pensando en posibilidades reales de inserción laboral. Por eso, hace más de 20 años llevamos adelante el Centro de Formación Profesional N°28, en donde no sólo se puede obtener el título de Trabajador/a Integral de Edificios, sino también estudiar gastronomía, indumentaria, estética, idiomas, informática, diseño gráfico, imagen y sonido; y realizar cursos para ser electricista, plomero/a, cerrajero/a, gasista, pintor/a, albañil o instalador/a de aire acondicionado.
Creemos que la formación debe ser permanente y tener un correlato con la realidad. Es nuestro lugar, como sindicato, tomar parte también en este aspecto de la vida de los y las trabajadores, porque pensamos una Argentina en donde los protagonistas serán ellos y ellas.
Sociedades en conflicto en América Latina
La situación que se vive actualmente en la región es, cuanto menos, preocupante. No solamente por lo que pasa en Bolivia, sino también en Chile, Ecuador, y en las últimas horas en Colombia.
Los gobiernos conservadores llevan adelante procesos de restricción de derechos y garantías que ponen en tensión los lazos sociales de nuestra ciudadanía. Elevan el conflicto hasta llevarlo a la manifestación en las calles, como la única vía que encuentran los pueblos para defenderse ante el avasallamiento de derechos.
Las sociedades de América Latina se caracterizan por un alto grado de movilización. Sin embargo, los acontecimientos de las últimas semanas multiplicaron la ola de reclamos en la mayor parte del continente suramericano, expresando el descontento hacia modelos excluyentes.
El golpe de Estado en Bolivia es una de las situaciones de mayor gravedad que han vivido nuestras democracias desde la finalización de las dictaduras en el siglo pasado. Como tal, exige el posicionamiento de los líderes y organismos internacionales. Así lo hizo el presidente electo, Alberto Fernández. Es preocupante que otros representantes no lo hagan.
La asunción de un Gobierno autoproclamado, sumada a la escala de violencia en todo el territorio boliviano, merece la contestación de quienes defendemos las democracias y los Derechos Humanos. Así lo hizo el Parlamento del Mercosur con la declaración del 18 de noviembre en la que se reconoció que hubo una ruptura del orden democrático institucional, se rechazó el golpe de Estado en el país vecino y desconoció al nuevo régimen gobernante. Además, se repudió el uso excesivo de la fuerza, responsabilidad de los altos mandos policiales y militares.
La violencia que se vive en las calles chilenas habla de un modelo económico de profundización de desigualdades que tiene un hilo conductor con la caída del gobierno de Salvador Allende, y que nunca se ha terminado de romper. El conflicto se disparó por el aumento del precio del transporte. Sin embargo, es la punta del iceberg al cual se sumaron demandas de la sociedad acalladas durante décadas. Esto fue contestado por el Gobierno con la aplicación de un Estado de Emergencia y el Toque de Queda que lejos estuvieron de pacificar el clima social.
En Chile hay una clara violación de los Derechos Humanos. Así lo expresó el Secretario Ejecutivo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos: asesinatos, detenciones arbitrarias, desapariciones y abuso sexual por parte de las fuerzas de seguridad.
Ecuador también atraviesa una profunda crisis social visibilizada a partir de las marchas que se originaron al calor de los anuncios por el paquete de medidas neoliberales que pretende aplicar el actual presidente Lenin Moreno, como primer paso para cumplir con los acuerdos con el Fondo Monetario Internacional. El descontento social con la gestión de Moreno expresa, sólo en parte, una crítica situación social en donde la pobreza aumentó 2,4% en tan solo dos años. A la represión y muertes de manifestantes se suma el exilio de dirigentes por la amenaza a su integridad física.
Colombia por su parte vive hoy un paro nacional con convocatoria masiva impulsada entre otras cosas por el intento de reducir el salario de los jóvenes al 75% del salario mínimo, allanamientos en varios colectivos de artistas y medios de comunicación alternativos; y el asesinato de líderes sociales. El presidente Iván Duque, a un año de asumir, ya cuenta con el 69% de desaprobación de la ciudadanía colombiana.
La liberación de Luis Inácio Lula da Silva, así como el triunfo electoral de Alberto Fernández en nuestro país y el intento de impulsar una nueva ola progresista en la región junto a Andrés Manuel López Obrador de México, son pequeñas luces de esperanza en este contexto preocupante que atraviesa la región. Nos resta aún saber qué sucederá el próximo domingo 24 en Uruguay, cuando se elija al próximo presidente.
Es imprescindible frenar las violaciones de los Derechos Humanos que se están llevando a cabo en los distintos países. Debemos esforzarnos por concretar el comienzo de una nueva etapa que ponga a los trabajadores y trabajadoras de América Latina en el centro de las políticas de los Estados, y donde el trabajo sea el motor de las economías para alcanzar un verdadero desarrollo con autonomía regional y cooperación. Sin la integración y solidaridad entre nuestros pueblos no será posible.
Manos libres
En el contexto del avance de los derechos de las mujeres a nivel global y regional, el mundo del trabajo ha hecho importantes cambios. Sin embargo, aún quedan cuentas pendientes. Una de ellas es que la mayoría de las mujeres percibe que es difícil conciliar maternidad y trabajo: el 84% de ellas cree que ser madre reduce sus oportunidades laborales.
¿Qué realidades sustentan estas creencias? La principal es la reproducción de estereotipos de género, que llevan a las mujeres a dedicar el doble de tiempo que los varones a las tareas de cuidado. Tradicionalmente, las mujeres han sido las encargadas de las tareas de cuidado del hogar y de otros, mientras que los hombres se asocian a la esfera pública y al ámbito laboral. En ese sentido, la incorporación masiva del lavarropas en el siglo XX fue una revolución en los hogares, ya que liberaba a las mujeres de una ardua tarea manual. La metáfora de tener “las manos libres” ilustra los efectos de este electrodoméstico en la vida cotidiana de las mujeres: más tiempo libre para dedicarse a otras actividades, entre ellas, las laborales. En la actualidad, los trabajos de home office o teletrabajo también son una opción elegida por las mujeres que maternan, ya que les facilitan la combinación entre trabajo y tareas de cuidado.
En el caso de las mujeres que trabajan por fuera de su casa, una de las etapas más difíciles para conciliar maternidad y trabajo es en la lactancia. El 77% de ellas considera que es muy difícil combinar lactancia y trabajo. Para poder lograrlo, el 93% estima importante el apoyo de la empresa u organización que las emplea, el 89% el de sus jefes directos y el 77% aquel de sus compañeros/as. Una herramienta fundamental para la mayoría de las entrevistadas es la existencia de un lactario en sus lugares de trabajo, como sugiere la Ley Nº 26.873. Los espacios de lactancia resuelven las preocupaciones de la comodidad e higiene para las madres, ya que 7 de cada 10 mujeres se extraen leche en un baño, 4 de cada 10 declaran que el lugar donde amamantan es sucio y 3 de cada 10 afirman no tener acceso a una heladera para conservar su leche.
Con el objetivo de reducir la brecha salarial, es necesario que las mujeres tengan “las manos libres” en el período de lactancia, para poder así desarrollarse plenamente en los ámbitos laboral y profesional.
Desde el Grupo Octubre, contamos con el Espacio Pedagógico de la Primera Infancia (EPPI), donde los hijos e hijas de los que formamos parte del SUTERH, el ISO, la UMET y los Centros de Formación Profesional pueden participar gratuitamente entre los 45 días hasta los 2 años inclusive. El objetivo del EPPI es que las madres y los padres puedan desarrollarse en su ámbito laboral o educativo contando con un espacio pensado especialmente para sus hijos/as, con docentes especializados/as. El EPPI se encuentra en las sedes de Ayacucho 260 y Venezuela 370, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. La disponibilidad horaria es amplia: de lunes a viernes de 7:30 a 20:30 hs y los sábados de 7:30 a 13 hs. También dispone de dos salas de lactancia, una para los más pequeños y otra para los y las niñas que ya adquieren posición sentada y deambulan, pensando en el desarrollo y las necesidades de cada uno/a.
Consideramos fundamental fomentar espacios como el EPPI para reivindicar el lugar de las mujeres trabajadoras y profesionales en sus espacios de trabajo. A su vez, esto fomenta una redistribución igualitaria de las tareas de cuidado en pos de una mayor libertad de las mujeres.
Los efectos de la crisis tienen rostro de mujer
Con cada crisis económica vemos cómo se deterioran las condiciones de vida de varones y mujeres. En los últimos años, con el agregado de las políticas de ajuste, acceder a los bienes y servicios básicos cada vez cuesta más y las más afectadas son las mujeres: en el sector de la población de menores ingresos, 7 de cada 10 son mujeres. La vulnerabilidad se hace evidente también al observar las economías populares, en donde el 60% de quienes participan son mujeres.
Asistimos, entonces, a un creciente proceso de feminización de la pobreza. En lo más profundo, esto responde al fuerte arraigo de los estereotipos de género: tradicionalmente, hemos estado acostumbrados/as a ver a las mujeres ocuparse de las tareas domésticas y de cuidado, y a los varones a desenvolverse en ámbitos laborales formales. Si bien hace varias décadas la participación femenina en el mundo del trabajo creció, no ha disminuido significativamente la realización, por su parte, de las tareas del hogar.
Concretamente, las mujeres deben repartir su tiempo entre un trabajo tiempo completo para mantener a sus familias, cumplir con las tareas domésticas, llevar adelante la crianza de los hijos/as y en el medio, si pueden, dedicar algo de sus recursos a su formación. ¿Cómo hacer frente a la crisis cuando además, son directamente discriminadas por ser madres o por la posibilidad de serlo, a la hora de ser contratadas? ¿Cómo enfrentar el deterioro del poder adquisitivo cuando aún existe la brecha salarial entre varones y mujeres? El contexto, por lo tanto, no hace más que acentuar las diferencias por cuestiones de género y perpetuar las desigualdades.
Ante esta situación es menester un Estado presente, que analice el impacto de género de sus políticas y ponga el foco en las mujeres como protagonistas de un enorme proceso de precarización laboral y pérdida de calidad de vida. Necesitamos generar un cambio de raíz en la sociedad que, sin dudas, comienza desde lo público con iniciativas que combatan los estereotipos de género y garanticen real igualdad de condiciones y oportunidades para varones y mujeres.
11° edición de los Premios Democracia
Días atrás, tuvimos el agrado de presentar la 11° edición de los Premios Democracia. Aun en los momentos más difíciles nunca dejamos de creer en la democracia, nunca dejamos de creer en los Derechos Humanos. Para nosotros son los dos pilares fundamentales que atraviesan toda sociedad y que tienen que ver con la esencia más profunda de nuestro país. Por eso cada año es un orgullo celebrar y entregar estos premios, organizados por el Centro Cultural Caras y Caretas.
Desde el año 2009, los Premios Democracia reconocen el trabajo realizado en cada rubro por personas, instituciones u organizaciones que llevan adelante sus actividades con un férreo compromiso con la vida y los valores democráticos. Sus presidentes honorarios, Raúl Alfonsín y Estela de Carlotto, simbolizan ambos valores indispensables en la construcción de una Argentina y una Latinoamérica mejores. Es por ello, que los premios reconocen el trabajo de aquellas personas que reivindican el pluralismo, el derecho al disenso, el respeto por lo diverso y diferente, así como por la cultura del trabajo. Premian a quienes en cada área trabajan bajo la ética de la responsabilidad y la honestidad.
En este sentido, El Excéntrico en teatro, Ángela Lerena y Futuröck en su trabajo periodístico, las representantes de la Selección Argentina de Fútbol Femenino, Rita Segato, Nancy Duplaa, Gabriela Cabezón Cámara y Marilina Bertoldi dan cuenta de su pasión por sus disciplinas con propuestas disruptivas que se proponen terminar con cánones preestablecidos para aportar otras miradas que construyan sociedades más respetuosas, justas e igualitarias.
El Bachillerato Popular Trans Mocha Celis y el Grupo de Ciencia y Técnica Argentina recibieron sus galardones en las ternas de Educación y Ciencia y Técnica, respectivamente, en reconocimiento al trabajo que realizan todos y todas ellas por el acceso al conocimiento, por la universalización de la educación sin discriminación de género, la inserción laboral de colectivos excluidos del mundo del trabajo, y la resistencia a políticas nacionales y locales que quitan prioridad a la inversión para la igualdad de oportunidades y la formación de las futuras generaciones que construyan un país autónomo, más próspero y federal. .
El momento más emotivo de la noche llegó de la mano de Historias Desobedientes, el colectivo de familiares de genocidas de la última dictadura cívico-militar, reunidos al calor del 2×1 en su búsqueda de romper el silencio y la impunidad; y el reconocimiento que les entregó Nelly Minyersky, defensora de los derechos de las mujeres. Al hacerlo, Nelly destacó que “son un canto a la vida” y “dan esperanza de que los seres humanos pueden construir un mundo de justicia social.” Seguido, Norita Cortiñas, recibió el Premio de Honor en Derechos Humanos emocionando con su relato: “La desaparición forzada de personas sangra toda la vida, esa sangre las madres la revertimos en lucha, seguimos manteniendo el mismo dolor, pero luchando”. Llenó el escenario de esperanza en memoria de los 30.000 desaparecidos.
Los otros Premios de Honor fueron para Juan Carr, como personalidad destacada de Argentina por su trabajo solidario; Litto Nebbia en música, y Ana Petra Costa, quién se llevó el galardón a Personalidad Destacada de Latinoamérica por su trabajo en el documental “Al filo de la democracia”. Petra dedicó su premio a Dilma, Lula y Marielle Franco.
Los Premios Democracia nos dieron una vez más la posibilidad de demostrar nuestro reconocimiento a aquellos y aquellas que trabajan arduamente por la construcción de sociedades más justas e igualitarias. Como expresó María Seoane, presidenta del Centro Cultural Caras y Caretas, “creemos en la democracia, la diversidad, la justicia y el debate”. Felicitaciones a todos y todas las ganadoras, apostemos a seguir construyendo la democracia entre todos.
Nuevas dinámicas en el mundo laboral: la valorización de los puestos medios
Mucho se ha dicho sobre las implicancias de las nuevas tecnologías en las demandas que desarrolla el mundo laboral para los trabajadores y trabajadoras. En esta ocasión, abordaremos las consecuencias que tienen en las estructuras empresariales y componentes del sistema productivo. Éstos también se ven ante la necesidad de innovar en sus organizaciones internas adaptándose a dinámicas más integrales que se alejan de los modelos de organización verticales y se acercan a formas más horizontales.
En los nuevos modelos organizacionales, el trabajo en equipo, así como la combinación de destrezas manuales con las intelectuales, son centrales. En el proceso de horizontalización de las estructuras productivas, toman cada vez más relevancia los denominados “puestos medios”. La incorporación de nuevas tecnologías y la importancia creciente de la investigación demandan niveles más altos de conocimientos técnicos y habilidades prácticas, siendo indispensables la formación y capacitación continuas. Sin embargo, también cobran especial trascendencia las competencias socioemocionales, también conocidas como “habilidades blandas”, ante la necesidad de gestionar mejor el empleo. Se denominan así aquellas que son derivadas de facultades sociales y de comunicación, que hacen que una persona presente cualidades para relacionarse de manera efectiva con otros. Por ejemplo, habilidad para el trabajo en equipo, responsabilidad, empatía, creatividad, liderazgo, compromiso, polivalencia y capacidad de adaptación. Los mandos medios deben tener mayor sentido de responsabilidad y contar con capacidad de liderazgo, comprendiendo que se trata de un ejercicio que va más allá de la posición jerárquica que adquieran. En ese sentido, la formación para la gestión de los y las trabajadores a su cargo debe incluir también la habilidad de inspirarlos, incentivarlos y motivarlos, así como fomentar el trabajo colaborativo y en equipo. Estas nuevas cualificaciones transforman las estructuras típicas de trabajo, brindando mayor autonomía para la ejecución de tareas y la toma de decisiones.
Las empresas que forman parte del sistema productivo comenzaron a hacer hincapié cada vez más en la formación de los trabajadores y trabajadoras en las denominadas habilidades blandas. Sin embargo, es indispensable abordar estos aprendizajes desde temprana edad, para formar futuros trabajadores que cuenten con cualificaciones muchas veces desatendidas por los sistemas educativos tradicionales. Su fomento facilita el progreso en los aprendizajes así como la adaptación a nuevos ambientes y formas de estudio. Con ese objetivo, desde el Grupo Octubre impulsamos el Espacio 13/18, orientado a jóvenes entre 13 y 18 años. Su propósito es llevar adelante una serie de encuentros dos veces al año, donde se comparten momentos de recreación, expresión, debates, actividades plásticas y deportivas que fomentan el trabajo en equipo, la creatividad y la sociabilización.
Es importante remarcar que la necesidad de emprender un nuevo tipo de formación polivalente no depende solo de las empresas. El rol del Estado, tanto como el de los sindicatos, son indispensables para el diseño de un sistema de capacitación integral, que ofrezca alternativas y cualificaciones adecuadas a esta nueva realidad laboral. La aparición de Centros de Formación Profesional innovadores a cargo de los sindicatos y en colaboración con el Estado, la adopción cada vez más frecuente de prácticas profesionalizantes que facilitan la inserción laboral en las empresas, así como la instalación de mesas de diálogo tripartitas que garantizan el respeto de los derechos de los trabajadores y trabajadoras en los nuevos sistemas productivos, son indispensables para pensar una economía sustentable, que brinde garantías para el desarrollo productivo a la vez que amplía derechos.
¿De qué hablamos cuando hablamos de Formación Profesional?
Los avances tecnológicos y los nuevos escenarios sociales y culturales redefinen día a día las estructuras laborales y educativas. Los estudios universitarios han perdido su rol preponderante a la hora de la inserción laboral frente a la demanda cada vez mayor de la formación para puestos intermedios, las habilidades prácticas y socio-emocionales. A su vez, la continua transformación de los sistemas productivos demanda el aprendizaje constante y la actualización de saberes teóricos y prácticos. En ese sentido, la Formación Profesional tiene un rol fundamental en la capacitación de los trabajadores y trabajadoras que podrán responder a las necesidades de un mundo laboral en creciente cambio.
Ahora bien, ¿de qué hablamos cuando hablamos de Formación Profesional?. Según la definición del Instituto Nacional de Educación Tecnológica (INET), la Formación Profesional es el conjunto de acciones que “tienen como propósito la formación socio-laboral para y en el trabajo, orientadas tanto a la adquisición y mejora de las cualificaciones como a la recualificación de los trabajadores.” Contempla la capacitación para el trabajo, la formación profesional inicial y la formación profesional continua. El eje que las une es el objetivo de preparar, actualizar y desarrollar las capacidades de las personas para y en el trabajo.
Su flexibilidad a la hora de las admisiones para el ingreso al sistema le permite recibir trabajadores y trabajadoras con diversas trayectorias, etapas formativas y bagajes teóricos, a diferencia de las instituciones formales. Sin embargo, durante muchos años ha quedado relegada a un lugar secundario en la inversión estatal, caratulada de ser de baja calidad, desprestigiada y por ende enfrentando obstáculos crecientes para la inserción de quienes que egresaban de ella.
Desde SUTERH estamos comprometidos con el desafío de acrecentar la calidad y el prestigio de la Formación Profesional, de cara a una mejor inserción de todos los trabajadores y trabajadoras. Por ello somos uno de los 14 sindicatos que integran la Red Sindical de Escuelas para la Formación Profesional (RESEFOP). De la mano del Centro de Formación Profesional Nº28, y los Centros de Formación Profesional de los otros 13 sindicatos, trabajamos diariamente para enfrentar los retos del nuevo mundo del trabajo que se presentan cada día y fortalecer los ámbitos de educación para el trabajo. La RESEFOP prioriza la innovación en las metodologías de aprendizaje y socialización del conocimiento, por eso impulsa la capacitación y la actualización de los saberes digitales de manera transversal a todos los Centros. Estos se complementan a su vez con los aprendizajes necesarios para cada rama y actividad.
El objetivo de quienes constituimos la RESEFOP es potenciar el vínculo cooperativo entre los procesos formativos y sistema económico – productivo. Es importante que los estudiantes puedan realizar prácticas profesionalizantes en las empresas que conforman el sector productivo y a su vez éstas se involucren en los procesos de aprendizaje mediante la capacitación de docentes y la provisión de insumos para mejorar la calidad del aprendizaje y desarrollo de los conocimientos prácticos.
Somos conscientes de que los nuevos escenarios que se presentan requieren una cooperación que interpele a los representantes de todos los sectores. Las empresas, los sindicatos y el Estado deben hallar un equilibrio que permita colaborar en conjunto con el desarrollo integral y sustentable de nuestro país.
