Movilización, Lucha y Derechos: La Defensa ante las Reformas de Milei

Argentina fue testigo de un acontecimiento histórico con la movilización masiva en todo el país. A cinco años de la última huelga general, los argentinos y argentinas salieron a las calles para expresar su rechazo a las reformas impulsadas por el nuevo presidente, Javier Milei. Gobernar por decreto, imponiendo leyes, avasallando la democracia, fueron una de las tantas razones para movilizarse de forma pacífica. Está explicito el rechazo contundente de gran parte de la sociedad. (incluso gran parte de los que creyeron en las ideas de la libertad promovidas como slogan vacío de contenido durante toda la campaña “fake” de Milei y la Libertad Avanza).

Si, se trató de una movilización en tiempo récord de asumido un gobierno, pero la contundencia y la prontitud son directamente proporcionales al avasallamiento de derechos y ruptura del orden democrático que se vislumbró detrás de todo con el intento del nuevo gobierno de imponer una ley que no aspira a mejorar el nivel legislativo.

La manifestación no fue simplemente una expresión de descontento, sino un grito colectivo que proclamaba que “La patria no se vende”. La agenda liberal y las reformas de ajuste propuestas por el nuevo gobierno fueron repudiadas, denunciando un intento de imponer un modelo de ultra derecha que amenaza los derechos laborales, las libertades democráticas y promueve privatizaciones.

La movilización masiva de las fuerzas del trabajo, unidas, no solo se opuso a las imposiciones del gobierno de Milei, que bajo el lema del libre mercado y la apertura de la economía busca imponer un modelo de ultra derecha que ha fracasado estrepitosamente en todo el mundo. También denunció un estilo de atropello, agresión y persecución a todos los colectivos que se expresan libremente, incluyendo artistas, empresarios pymes, comerciantes, empleados públicos, emprendedores, productores de las economías regionales, entre tantos otros.

Finalmente la ley ómnibus fracasó. Decretos y privatizaciones fueron interpretadas como un intento de concentrar poder en el Ejecutivo y consolidar un modelo económico que beneficia a unos pocos en detrimento de la mayoría. Pero la resistencia fue más allá, fue por la defensa de la cultura y la identidad argentina. Queriendo vencer un proyecto de ultra derecha amenaza con desdibujar nuestras raíces, nuestros valores y la diversidad que nos caracteriza como sociedad.

Este acto de protesta no solo movilizó más sectores de lo previsto, sino que también generó un cambio en el humor político de la sociedad. La resonancia trascendió fronteras, con manifestaciones solidarias en Latinoamérica y Europa. La resistencia popular comenzó a complicar los planes del oficialismo, demostrando que es imposible implementar cambios estructurales sin enfrentar la resistencia de la ciudadanía.

La firme decisión de sindicatos, movimientos sociales y partidos fue clara: nadie estaba dispuesto a permitir el ataque a los derechos de trabajadores y trabajadoras, la salud y la educación pública. Sin embargo, la resistencia continúa, con la convicción de preservar los derechos adquiridos y oponerse a un ajuste brutal que afecta a toda la sociedad.

Queremos destacar desde Suterh, el sindicato de trabajadores de edificios, que continuaremos con esta lucha. Defenderemos no solo los derechos laborales, sino también nuestra cultura y nuestra identidad argentina. El compromiso es seguir en la primera línea, resistiendo y construyendo un país más justo para todos. La patria no se vende, se defiende.