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70 años de justicialismo en Argentina

Hoy se cumplen 70 años del nacimiento del Justicialismo en Argentina. El 23 de mayo de 1947, tras haber ganado las elecciones nacionales, Juan Domingo Perón anunció la disolución de los partidos que lo habían apoyado y su integración en el Partido Único de la Revolución. El partido cambiaría su nombre al redactarse su Carta Orgánica y elegirse sus autoridades, pasaría a conocerse como el Partido Peronista.

Tras la proscripción del peronismo en 1956, los intentos por reorganizar el movimiento se forjaron bajo la órbita del Justicialismo. El PJ consiguió personería jurídica en 1958, aunque luego le fue denegada. En 1964, Perón ordenó recrear el PJ para competir en las legislativas del 65, pero se terminó presentando como Unión Popular. Finalmente, en 1971, una ley de facto (la 19102) definió la prohibición de que los partidos tuviesen designaciones personales: el Partido Justicialista se volvió continuador del PP desde entonces.

Pero el peronismo sigue hoy más vigente que nunca. Sus valores se fortalecen: primero está la patria, después el movimiento y por último los hombres. Esos valores que estableció el primer peronismo fueron retomados con fuerza en los últimos años. Porque el peronismo tuvo dos grandes momentos, dos períodos (1946-55 y 2003-15) en los que logró establecer una revolución cultural.

Una revolución cultural es mucho más que construir una escuela o un hospital, que sacar una ley o vetar otra. La revolución cultural, la que logró estampar el peronismo en lo más hondo de nuestra identidad, es la interpretación verdadera de la voluntad popular, la del pueblo argentino.

Hoy más que nunca, debemos defender las banderas del peronismo: Justicia social, independencia económica y soberanía política. Las huellas del peronismo se resisten a ser borradas, pues ellas son fruto de la revolución que reconoció en el pueblo su dignidad; las ideas peronistas persisten en el tiempo. Al ser la base y el proyecto firmes, soportan los vaivenes de la historia, que es cruel con el pueblo y sus allegados. Las ideas superfluas, las conducciones antipopulares pueden tener sus triunfos, se amparan en esa triste consagración que tienen los poderosos, y pretenden arrasar al verdadero coloso que es el pueblo soberano. La unión es apremiante: la soberanía política no se renuncia, la independencia económica no se negocia y la justicia social es lo que nos debe representar siempre.

Recordemos las palabras de Perón: no puede haber nada mejor para un peronista que otro peronista, decía. Bregamos por la conciencia social, colectiva, para que todos aprendamos a poner por delante el bien del conjunto. Para un argentino, no puede haber nada mejor que otro argentino. Para eso tenemos que trabajar, en la unidad de todos.